La Coctelera

Categoría: Noches de Alcohol, días de resaca

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Capitulo 3

Capitulo 3:

-¿Todavía te duele?, te juro que cuando le vea le parto el alma.-

-Para quieto de una vez y tranquilízate.-

-Si estoy tranquilo, solo que cuando le vuelva a ver…-

-Para ya . Te quiero y no quiero que te pase nada.-

-Yo también te quiero mucho, eres la voz de mi conciencia, la amiga más sensata que tengo, si no eres la única.-

-No es eso a lo que me refiero cuando digo que te quiero…Martín, por favor, ten cuidado.-

“Las palabras están gastadas. Manos cerradas empujan, un hombre a caído. El trabajo de los puños, lo rematan los cuchillos.”

¿Qué coño es esto?, ¿sangre?, ¿pero que diablos a pasado? Para un momento y piensa. Estábamos en el bar de Paco hasta que le dio por cerrar, un poco pronto quizás pero estaba cabreado por lo del cristal.

Los otros chavales se quedaron sentados en unos bancos afuera. Estaban rondando a unas chavalas que creía era la primera vez que veía. Hoy todos iban a dormir calientes, pensé, y al parecer tuve razón.

Yo no quería dejar a Lucía irse a casa solo y aunque ellos tenían cerveza que ofrecer tuve que declinar la oferta, al menos hasta dejarla en casa.

La noche había refrescado lo suficiente como para ir cogidos. Yo pase mi brazo por su cuello mientras que su mano en mi cintura y su aliento en mi cuello empezaron a volverme loco. Pero la tranquilidad duro demasiado poco. Parecía que no habíamos tenido suficientes emociones durante la noche, así que el de arriba, o quizás el de abajo, nos tenía reservado algo más. Torcimos a la derecha y solo llegue a ver un bulto de gente, entonces un crash en mi espalda me hizo ponerme de rodillas. Mientras despotricaba sobre el cabrón que había roto una botella de cerveza en mi cabeza, reconocí al resto de grupo, como no podían ser otros que el ex de Lucia y sus amigos. Se puso a gritarme algo, que supongo que sería de suma importancia, pero el jodido pitido de mi oído no me dejaba enterarme de nada. Poco más duro la charla, el no tenía más que decir y yo poco que escuchar, así que empezaron a lloverme ostias como gotas. Me cubrí todo lo posible y devolví alguna pero llevaba la ceja sangrando y creo que se me había saltado algún empaste. No iba a ser nada bonito lo que viera por la mañana en el espejo.

Entonces llegaron unos gritos distintos. Abrí el ojo justo a tiempo para ver a Pico lanzar a uno contra un cubo de basura, eso si que es reciclar. Justo detrás llegaban Pedro y Marcos. Supongo que fueron alertados por Lucia y la pura suerte. A Marcos se le veía contento, había encontrado su bici e iba a poder gastar su mala sangre un rato.

De fondo las sirenas de un coche policía. Que raro que esta noche se dieran tanta prisa. De un codazo me libre del que me sujetaba y me fui de cabeza a por el ex de Lucia. Lo agarre por la camiseta y le empuje contra la pared. Mientras lo tenía sujeto vi algo en su mano, un brillo metálico muy característico. Mi cuerpo estaba demasiado castigado para ser tan ágil como hubiera querido. Un golpe y caí al suelo como un saco de patatas. Desde ahí solo pude ver piernas huir corriendo mientras yo estaba tirado en el suelo. Notaba sangre pero echaba de menos algo, yo no sangraba de ningún lado más que de la ceja y de la cabeza. Entonces me incorpore y ahora estoy aquí, en el principio, en el momento en que me pregunte que había pasado, y daría mi vida por estar en cualquier otro sitio.

-¡¿Por qué coño has tenido que meterte en medio Lucia?!, ¡¿Por qué?!, ¡¿Por qué has tenido que salvarme?! Joder, no os quedéis ahí mirando e ir a llamar a una ambulancia, rápido. Joder, ¡JODER!-

El duende

“Vuestras caricias… son unos guantes con uñas de metal…”

Ruidos de policía, confusión, no se muy bien como podría describir esta pelea, ni como me siento ahora mismo.

Despejé mi cabeza, empiezo a ver algo claro…

Marcos miró hacia un lado, la verdad no sabia porque se giró específicamente en esa dirección e hizo esa mueca con la cara.

El borracho, ya había perdido de su estado ebrio a una serenidad total, gritando algo parecido a que alguien llamara a una ambulancia, mientras por lo que parecía le gritaba a Lucia de manera desesperada.

Pico cogió e móvil y empezó a llamar a lo que todos creíamos sería la clamada ambulancia, me di cuenta de que Lucia estaba sangrando mas de lo normal en una pelea.

La policía no tardo en llegar…

- A ver que ha ocurrido aquí, que es esto.

- Joder! ¿No te das cuenta? ¡Mi amiga esta desangrándose en la puta calle y vosotros aun tenéis los cojones de preguntar! – Grito el borracho

- La ambulancia esta de camino. – Añadió Pico

- Documentación de todos vosotros, de la chica nos encargamos nosotros.

Nos pusieron uno a uno contra la pared, yo no podía evitarlo, tuve que responder…

- ¡Sucia rata! A mi no me toques, ¿que te crees que hemos sido nosotros los que hemos hecho esto? Sois unos mierdas, ¡¿no sabéis ir detrás de los verdaderos culpables?!

La reducción se hizo mas agresiva, ya la policía dejo de ser simpática con nosotros, aunque no creo que lo hubiera sido antes…

- ¿Quien es la responsable que ha llamado a la policía?

Lo que me faltaba, más confusión. ¿La responsable? Aquí la única mujer que hay es Lucia, y no creo que halla podido llamar ella.

- Fui yo, por favor suelte a esos chicos, nosotras les contaremos lo que paso, lo vimos desde aquí. Mara apareció con sus amigas

Joder ahora que lo pienso, Marcos le dijo algo a Mara justo después de escuchar los gritos y empezar la pelea, menos mal, sino ahora estaríamos todos de camino a saludar a San Pedro.

Los agentes perrunos de la ley se alejaron a hablar tranquilamente con Mara y sus amigas, el resto fue a ver como estaba Lucia, el agente no les permitió acercarse hasta que no llegara la ambulancia.

Yo me aleje del grupo, me fui solo, no puedo hacer otra cosa nada más que dejar que la impotencia recorra mi cuerpo, impotencia y rabia.

Llega la ambulancia, recogen a Lucia, dicen que esta grave pero que puede salvarse, aunque no se librara de pasar un tiempo en el hospital.

El borracho decidió acompañara en la ambulancia, al decir verdad, sus heridas no parecían importarle mucho, pero no era al único…

Sin saber que hacer me senté en un banco, me encendí un cigarro, e hice uso de mi arma de evasión de la realidad, que a otros efectos es una droga mas, aunque vulgarmente le llaman música en un MP3.

Reflexiono, solo, quiero estar solo, ¿Por qué? Es lo que mas ronda por mi cabeza ahora mismo, ¿Qué hacer? Es lo que ahora mismo me gustaría saber...

“No olvida quien finge olvidar, sino quien puede”

Sir Redic

Todo este caos era vomitivo. El suelo estaba lleno de sangre, en el lugar en que había caído Lucia. Un contenedor estaba espachurrado. Pico estaba de pie, como ensimismado, Martin se había ido con Lucia en la ambulancia, y Pedro intentaba alejarse de todo en un banco.

La policía ya se marchaba, tenia todo nuestros datos, que más podrían hacer. Yo estaba descolocado. Hace un momento, la rabia había llenado mi cuerpo. Mis latidos golpeaban en mi sien, y ni siquiera podía pensar. Pero ahora... Solo había vacio. Mi mano derecha me ardía, y notaba un lado de mi cara todo hinchado. Nada de eso me importaba. Solo frustración y vacio.

Le di las gracias a Mara, aunque ella no lo entendió muy bien. ¡Maldita sea!. Sin ella hablando con los maderos, habríamos dormido en algún calabozo. Su grupo parecía confundido, y les dije que se marcharan. Intenté sonreír a Mara, pero me sentí incapaz. Dije adiós y me marche hacia casa.

Mañana será otro día.

Pero no fue así. Lo que quedaba de noche, y parte de la mañana se convirtió en una vuelta tras otra en la cama. No era la pelea. No era la situación de Lucia. Ni esa mezcla de frustración y odio ante las injusticias del mundo. Lo que más jodía, era la sensación de que un día tras otro eran la misma mierda. El mismo vacio, la noche en el bar y el día en la clase. Sin verdaderas metas no existen estímulos para continuar. ¿Dónde ha quedado la fuerza transformadora?.

El teléfono sonó, y me lance de la cama, estampándome por el pasillo en el suelo. ¡Mierda! Era como si algo hubiera explotado en mi cara. Estoicamente me levante, y descolgué.

- ¿si?. – dije, mientras miraba el hinchazón de mi pómulo.

- ¿ Marcos?. Soy Mara. ¿Qué tal estas?

Se preocupaba por mí. Esboce mi primera sonrisa del día. Veinte minutos de conversación fueron suficientes para explicarle todo el asunto, y prometer que esta noche nos volveríamos a ver. Pero sin sobresaltos.

Descolgué y comencé a marcar el número de Pico.

Otro día más.

Eduardo

Me levanté, olía a perrete chico, necesitaba una buena ducha y fría, para despejarme. Abrí la puerta de mi cuarto justo pasaba el segundo y último inquilino del piso:

-¿Que coño te pasó ayer? ¿Te has mirado el brazo?¿Y ese corte en el vaquero?

-Eum…. Ayer que tuvimos un poquito de bronca, luego te cuento –un “poquito” jeje-.

Tenía un corte pequeño en el brazo derecho que supongo que me lo haría al caer al suelo sobre algún cristal y otro mas corto en la pierna que había traspasado el pantalón, aparte de eso nada significativo, tras ducharme le explique medianamente la aventura de anoche y llame a Pedro a ver que se contaba.

Le comente que esta noche había vuelto a quedar Marcos con Mara, y que volveríamos a ir al bar a ver si hoy no había sobresaltos ni volvían a aparecer los mamones esos…

Tampoco llegue muy pronto, pero en el bar aún faltaba la mitad de la gente, marcos estaba hablando con Mara y una amiga, Paco estaba pero sin la camarera y un par de personas más estaban en una mesa… Pedí cerveza y fui a hablar con Marcos y compañía:

-Buenas… ¿Llego pronto o que? Estamos la mitad ¿No? –Saludé a las chicas también-.

-Pedro vendrá en 5 minutos, y el resto de mujeres…– Dijo cediendo la palabra a Mara-.

-Pronto vendrán tranquilo, en 10 minutos supongo.

-¡10 minutos! Eso no te lo crees ni tú, échale media hora larga, aún no se había duchado cuando la has llamado…podemos esperar sentados vamos. –Y la amiga echo un trago de su zumo de melocotón, o eso parecía que era.

Paco se acercó y nos preguntó sobre lo que pasó anoche le contamos lo de la pelea y lo de la pobre chica, estuvimos hablando sobre el tema durante un rato pero como es lógico tampoco sacamos nada salvo unas miradas de “pobrecito mi niño” que lanzaba Mara a Marcos. Paco estuvo blasfemando mientras le contábamos todo el asunto de la pelea

Poco después llegó Pedro tal y como dijo Marcos, parecía un poco picado, sería por lo de anoche… tampoco puedes arreglarlo, y menos a la chica que por suerte dijeron que no era muy grave.

Esta noche decían las chicas de ir a bailar y esas cosas que les gustan a ellas, si no queríamos estar toda la noche con Paco, aunque también se podría ir a casa de Mara, si es que seguía la oferta en pie. De todas formas aún faltaba gente….

En Taro

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Capitulo 2

Capitulo 2:

“ Y veras el resurgir, poderoso del guerrero, sin miedo a leyes ni a nostalgias; y caer mil veces más y levantarse de nuevo, sin más bandera que sus güevos."

Empezaría por era una maldita noche pero es un recurso que ya he usado demasiado, así que si no os importa me lo saltare. Los habituales del bar poco a poco iban llegando. En la mesa del fondo los tres del tute. Eran majos, alguna que otra vez le había gorroneado tabaco a uno de ellos, y éramos compañeros de futbolín cuando a Paco le daba por arreglarlo. Me partí el culo de risa cuando vi entrar a uno de ellos con media tortilla de patata, pero iba a ser competencia para el moro de la tienda de al lado.

Paco estaba enseñando a su sobrina a tirar la cerveza. La pobre era tan torpe que la tiraba pero de verdad. Lucia había venido con su novio y los amigos de este. Nada más entrar ya me había repateado los hígados el bobo de su novio, no se porque pero hoy estaba especialmente tonto. Hablando con Lucia luego me dijo que era porque acababa de dejarlo con él, que entre que la cosa ya no era igual y que ella se iba a estudiar fuera, prefería dejarlo antes de que se odiaran. La verdad es que yo también me raye un poco, Lucia se había vuelto muy importante en mi vida y se la iba a echar de menos.

La noche pintaba tranquila pero tubo que llegar el novio de Lucia a joderla. Al principio no fueron más que pequeños insultos y poca cosa, pero poco a poco se le empezó a calentar la lengua hasta el punto de calentársele los pies a patadas contra el futbolín. Yo veía que se iba amontar una buena.

-Chaval, estate quieto o te pateare yo también a ti, pero con menos delicadeza.- Paco no estaba de buen humor. La verdad es que nunca lo esta pero…

-¿Qué me pare?, pues devuélveme todo el dinero que se me ha tragado este puto futbolín desde que vengo por aquí.-

-Nadie te obliga a venir chiquitín, además, Tú no sabes todo lo que se me ha tragado tu madre y mira, no me quejo.-

-Como no sea grasa, porque dudo que con esa barriga llegues a encontrártela.-

Sin que tuviera que verlo ya sabía que Paco estaba buscando el bate debajo de la barra. O paraba esto ahora o esta noche acababa reventándole la cabeza a alguno, y yo ya sabía a quien quería hacérselo.

-Lucia anda, llévate a tus amigos de aquí, que sino van a llegar tarde a casa y se enfadaran sus papas.-

-¡Tu te callas subnormal! ¡Estoy hasta la polla de que le digas a Lucia lo que hay que hacer!, ¡y estoy hasta la polla de que la pongas siempre contra mi! ¡Seguro que tu eres la que le ha comido la cabeza para que me deje!, ¡pues entérate de que Lucia es mía!-

Eso y su dedo golpeando mi pecho fue la escusa perfecta para dar rienda suelta a mis ganas de cruzarle la cara. Retorcí su mano hasta hacerle ponerse de rodillas. Ese gesto fue como cruzar el Rubicón. Ya no había vuelta atrás, o le partía la cara o me la partían sus amigos antes.

-Quita esa miradita tan amenazante antes de que te meta a cabeza por el culo, y te la voy a meter tan honda que cuando digas ‘yo’ te hará eco en la campanilla.-

Una mano en mi espalda y toda mi mala sangre se detuvo en un segundo. ¿Por qué tenía que meterse Lucia?, sabia las ganas que tenia de zurrarle…aunque bien pensado, igual se metió por eso.

-Parar los dos, yo me llevo a todos de aquí y no pasa nada. Luego te llamo, adiós.-

No se como coño lo hizo pero como si fuera la flautista de Hamelín todos se fueron con la cabeza gacha detrás de ella.

-¡Dios!, te lo juro Paco, como vuelva a verle le arranco la…-

No pude ni acabar la frase, que desconsideración. Los cristales de la entrada rota, Paco cagandose en todo, los de la mesa sin saber que pasaba, la sobrina sin saber donde meterse y Lucia entrando corriendo, pero un momento, ¿lo que lleva en la cara es un puñetazo?.-

-Paco, te juro que lo siento mucho. Yo no quería que llegara a esto. Creía que la cosa no iba a pasar de allí, que iba a poder calmarlo, pero se ha vuelto loco, el y sus amigos. Te han reventado el cristal y se han llevado una bici que había fuera, pero no se de quien es.-

El duende

Estoy en el bar, no se porque el cristal esta reventado, una chica hablando con el borracho del bar. Parece triste y no tiene una buena cara que digamos…

Marcos sale sin dar ninguna explicación, yo no me cosco de nada aquí, esperemos a ver si el dueño se calma, me pone una birra y me comenta un poco lo que ha pasado.

Paco me cuenta toda la movida, joder… llevo un día de perros y aun encima esto… Me revienta la gente así, ¿quien pondrá fin a esta locura? No creo que a la gente le preocupe eso, a mi sin embargo es lo que me da la vida. Pero también hay que decir que disfruto viendo agonizar a la gente cuando les ves recibir su misma moneda.

Llega Pico con un plato, ¿que cojones será? Y otra cosa: ¿por qué cojones le llaman Pico?

Lo mejor sería no preguntar, prefiero tenerlo en duda…

- Epa! Chavales ¿qué tal?

Nadie responde, vaya tengo que hacer yo todo.

- Wenas Pico, ¿que coño traes ahí?

- Tortilla de patata, que sabía que tendríais hambre

- Hostiaaaa!! Damee!! Joder eres un fenómeno tío, por fin algo que sale bien…

- Hey! hey!

- Que te folle un buey (dijo Pedro con la boca llena de tortilla y cerveza…)

- No jodas tío, que es para todos

- Vaya, ahora supongo que solo me falta el sexo ¿no?

Las carcajadas fueron obvias, tras terminar de comernos la tortilla, entra marcos todo cabreado.

- Me cago en dios y en su prima 40 veces!!!

- Buenas eh!? (dijeron todos al unísono)

- Yo ya las tenía así… (respondió la camarera, mientras no se pudo evitar que todo el bar se dirigiera a mirarle las brevas procurando que Paco no se mosqueara)

- ¿Buenas? Joder me han robao la bici que tiene eso de buenas…

- Anda venga tranquilízate, ya me han contado la movida y la verdad esto no se va a quedar así

- Gracias de verdad es que no llevo una buena temporada…

- Ni tu ni nadie, joder Marcos no seas quejica

Tranquilizada la peña, nos tomamos unas jarras, cada uno va a su puta bola, cantando a grito pelao, intentando calmar sus ansias de venganza y otros simplemente hundiéndose en su puta mierda.

Sir Redic

Poco a poco todo recuperaba la normalidad. La camarera miraba distraída a su alrededor, y todos, haciéndose los distraídos, miraban a la camarera. Las jarras iban de garganta en garganta, y las bolas de futbolín rodaban a estacazos.

-Meee, meee.- Pedro empieza a gruñir, mirando hacia la puerta. Pico y Marcos se vuelven, casi por instinto, a ver que ha detectado su radar.

-¡Mara!.- Grita Marcos sorprendido. – ¿Tú por aquí?.

Por la puerta había entrado un grupo, que como diría Pico, eran todo carne fresca. Mara y cuatro amigas constituían más chicas juntas de las que normalmente poblaban el bar. Marcos comenzó a hablar con Mara. Habían ido juntos al colegio desde pequeños, pero solo de mayores se habían echo amigos. Mara tenia algo que a Marcos le fascinaba. Una mezcla de timidez, con serenidad en sus gestos y una sensación de una inteligencia deslumbrante, siempre acompañada por una callada sonrisa. Nunca le gustaba destacar, y aun así, Marcos no podía evitar mirarla. Le encantaba hablar con ella, y que el volumen de la música le hiciera tener que juntarse y sentir tan cerca su profunda mirada.

Sus cuatro amigas se sentaron en una mesa, con sendas jarras, mientras Pico, Pedro y el borracho del bar no les quitaban ojo. Pedro miraba a Marcos con cara de cordero degollado. –Preséntanoslas, cabrón. -Decía su mirada.

-¿Tienes planes para esta noche?. Nosotras vamos a ir a casa de Patricia, si te quieres venir.-

Marcos la miró con una sonrisa. – Si quieres me paso un rato. Pero tendré que volver, no los voy a dejar plantado a estos.- Con su mano, abarco la mesa de sus amigos.

-Bueno, veniros todos. A mis amigas seguro que les parece bien. Si me aseguras que tus amigos son buena gente...-

Marcos miraba a Mara, jurando al cielo que no había persona más guapa en toda la tierra.

-Entonces, mejor será que nos quedemos todos en el bar.-

Los dos rieron, y Marcos pensó que aquella podría ser una buena noche para todos.

Eduardo.

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¡Jus! , parece que por fin marcos se desencabronaba…. Llevaba casi toda la noche desde que entré despotricando, por lo de su bici. Aunque más que porque le hubiesen robado la bici creo que debía de ser porque se le había olvidado atarla a algún sitio, o cerrar el candado… o no se. La cosa es que cuando salí del portal vi a un grupo ruidoso de gente y uno iba en una bici sospechosamente parecida a la de Marcos, y frente al bar no había ninguna cadena en el árbol… pero bueno que más dá. Molesta que te roben la bici, pero que te la roben porque no la has atado bien… y más molesta que te lo recuerden así que para que recordárselo.

-¡O vienes o la presentas! – Dije. Hizo una señal con la mano para que aguardásemos un momento. Le comentó algo a la maciza y volvió.

-¿Tenéis algo que hacer esta noche? Os he hecho planes, espero que no os importe. Jajaja.-Y echo una mirada a Mara-.

¿Eh? - Esa bola atravesó sin problemas la mesa y entro limpia.

Al poco tiempo otro bramido de Pedro, nos despertó, una hermosa y aparentemente fértil hembra capaz de mantener una generosa camada se apoyaba en mi hombro derecho y en el izquierdo de Marcos:

-Se puede, ¿o es un juego solo para chicos?

-E….. –El resto se habían levantado ya.

-Si, sin problemas –dijo Marcos cediendo su sitio- .Pensaba que no te gustaba el futbolín.

-Todo en lo que pueda humillarte me gusta –bromeo Mara reemplazando a Marcos.

Empezó la muchacha echando a los otros dos pasmarotes, a ver si va a ser buena la jodida. No se si es que estaban empanados o estaban disfrutando de las vistas… pero bueno, tampoco viene a cuento, era la amiga de Marcos y había que respetarla un poco (aunque solo fuese un poco). Tras un par de rondas con sus variaciones de parejas y la previsible “chicos contra chicas” ya casi era la hora de cerrar, y en una de las últimas partidas se me pone enfrente la pelirroja anterior, la que llevó la iniciativa a la hora de jugar al futbolo. Se le notaba que quería ganar esa partida, parecía un poco picada, jajaja.

Empezaron ellos, no se de donde sacaba tanta fuerza la muchacha pero realmente daba miedo, no se tranquilizó ni siquiera tras partir una pelota, se le veía la furia en la cara, la generosidad más abajo. Solo se tranquilizó cuando la terminó encajando, cuando empezó a celebrarlo dando grititos y saltitos con su pareja….

-Aún tenéis que meter otra más antes de que te la meta. – Le dije- Pero esta vez no me la dejaré.

Volvió la furia. Me sonaba esa chica de algo… aunque me parece improbable olvidar a una mujer así… tal vez me la presento alguien alguna noche, creo que si…Esa furia y el perfume me eran familiares.

Volvimos a las andadas, mientras la mitad de la mesa se aburría: Marcos aprovechaba para charlar con Mara que estaba con su copa de no se qué con piña, y Pedro cañeaba felizmente a la que parecía más tierna del grupo; yo me encargaba de parar los tiros de esa fiera, y ella, a mi parecer, trataba de romper otra bola. En uno de esos tiros rebotó en el fondo y se la metió en propia:

-Jajajaja- Nos reímos todos a la vez menos ella y su pareja.
- Que suerte que tienes, cabrón –Parecía más tranquila-.
-Siempre tienen que acabar las cosas cuando tú quieras, ¿No?
-¿Siempre tienen que sacarte las castañas del fuego?-Buena indirecta-
Pasó rozándome más de lo que estrictamente necesitaba, empezaba a recordar algo más de la mujer….Fui a mear.

El borracho seguía hablando con la apaleada. Marcos se estaba riendo con Mara y con el otro chaval. Pedro hablaba con … acosaba a una de las chicas, cuando pasé me miró, tenía los ojos grises… entre grises y azules muy claros, dios….La pelirroja iba a por su última copa atendida por Paco que creo que se iba a emborrachar su propia mano.

La camarera estaba terminando de poner un cartón en el hueco que había dejado el cristal, tenia cara de cabreada, la saludé y me respondió con una sonrisa, parecía que estaba celosa…. Pero no era por mi…jajajaja.

En Taro



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Capitulo 1


Durante un tiempo pensé en probar como seria escribir una historia en la que no sabes que va a pasar. Una historia que vas pasando de un amigo a otro como una patata caliente hasta que vuelve a tocarte a ti. En la que cada uno aporta su estilo, inquietudes y porque no, futuro. No prometemos que vaya a durar. Tampoco que os vaya a gustar. Pero esta es nuestra historia.


Noches de alcohol, días de resaca.

Capitulo 1: Superjonkies

“Una canción hecha a tu medida. Esto es para ti bala perdida. Joven oculto en la oscuridad…”.*

Un día más dinamitando los planes de la realidad. ¿Qué mejor forma de sentirte vivo que autodestruyéndote?. En el bolsillo un paquete de tabaco arrugado que solo guarda una piedra con la que hundirte en el infierno.

-Paco, anda Paco, dame un cigarrillo, que no me quedan.-

-Pues despega tu culo de la puta banqueta y sácate un paquete de la maquina, no te jode.-

-Pero es que los tuyos saben mucho mejor. Además, ya sabes que no me quedan monedas sueltas.-

-Pues deja de tirarlas al suelo para que las coja la camarera nueva cabrón, que lleva una semana y la tienes agobiada. Te aviso de que como me vuelva a decir algo te abro la cabeza con el bate.-

-No me seas así Paco. Tú ya has visto como esta la jaca y yo hace mucho que no mojo.-

-¿Hace falta que te vuelva a recordad que esa jaca de la que hablas es mi sobrina?. Ya sabes que su puto padre es guardia civil y si le haces algo y se entera, a mi me cierra el bar y a ti te corta el brazo y te paga una paliza con el.-

-¿Qué es guardia civil?. Joder, pues no es mi culpa, que hubiera estudiado.-

Después de un poco de tira y afloja conseguí sacarle un cigarro y empecé mi trabajo como si de un cirujano se tratara. Paco no me dijo nada ya que no había nadie y porque aunque lo hubiera habido sabe que habría pasado de el. De todas formas estaba seguro que el cabrón me iba a pedir que se lo pasara.

-¿Sabes que estaba pensando?, que todo esto es una mierda.-

-¡¿No jodas?!, ¡¿Has llegado tu solo a esa conclusión?!. Estate atento que igual te llaman para darte el Nobel por ese descubrimiento.-

-Paco, eres gilipoyas. Ya se que decir que todo es mierda es algo muy obvio pero lo que quería decir es que como es una mierda, necesitamos alguien, un justiciero, que haga que la cosa cambie, no se, como Batman.-

-Jajaja, si es que cada día fumas más mierda, te voy a prohibir eso aquí que te estas quedando mongolo. Además Batman es un pringado, ¿Qué superpoderes tenía ese?.-

-Pues no se, superinteligencia y… ¿superpasta?. La cuestión es que es solo un ejemplo imbécil, no que me vaya a vestir con leotardos y salir por ahí a hacer el capullo. Se necesita un símbolo, una idea que haga cambiar las cosas.-

-¿Un símbolo?, ya ves para que sirven los símbolos, para que niñatos los lleven en chapas o camisetas. Vaya forma de cambiar las cosas.-

-Pues entonces creemos un símbolo sin símbolo.-

-Que raro te pones cuando estas borracho.-

-Y que lo digas Paco, y que lo digas. Anda, ponme una cerveza y dame otro cigarrillo, y oye, ¿Cuándo va a venir tu sobrina?.-

“Y si hay algo que te has aprendido es que no van a poder contigo. Joven oculto de la oscuridad…”*

El duende

* :Torpedo - Non Servium


Empiezo a despertar, pensamientos estúpidos recorren mi cabeza antes de despejarme: ¿Quien soy? ¿Qué hago aquí? ¿Qué hora es? ¿Qué paso ayer?

Me incorporo en la cama, reflexiono: Soy Pedro tengo 20 años, esta es la habitación en la que mis padres me dejan vivir, son las 4 de la tarde, tengo la boca como el jodido esparto, intento recordar lo que paso ayer. Cerveza solo

cerveza, mujeres, y música. Mucha gente, poca que merezca la pena…

Aquí empieza el resto de mi vida:

Me levanto, pongo la mini cadena, no funciona. Menuda forma de empezar el día…

Lo primero que hago es beberme 2 litros de agua, desayuno y paso de comer por ahora.

Veo que es sábado, menos mal no tengo que currar hasta el lunes, me paso los dias trabajando para gente trajeada que te mira por encima del hombro y nunca esta de acuerdo con tu faena, hoy toca desahogarse.

Salgo a la calle, primer cigarrillo del día, fumo mas que un carretero, pero que mas da, solo adelanto lo inevitable y me quito unos años de agonía en los que lo mas seguro me estaré pudriendo en una residencia, deseando meterle mano a la enfermera.

Dirán que soy pesimista, pero la verdad yo solo veo la realidad, aunque digan que es mi realidad vivo mas feliz así, y no me pego estacazos sin previo aviso.

Voy de camino al bar, a ver si encuentro algo con qué distraerme o simplemente me hundo de nuevo en una jarra intentando evadirme, craso error…

Entro en el bar, ni una sola mujer. Vaya mierda por ahora no encuentro a nadie que merezca la pena, excepto la camarera, que por lo menos me alegra la vista, ya que no creo q ni yo ni los colegas aspiremos a mas…

Sir Redic


A gran velocidad todo se ve un poco mejor. Bueno, tampoco vamos a mentir. Con una bicicleta no se coje gran velocidad. Pero ver pasar el borde del camino y sentir que el viento te golpea en la cara da cierta sensación de libertad.

Marcos,estudia. Marcos, trabaja. Marcos, no pongas mala cara, que hay gente que lo pasa mucho peor. ¿Acaso te crees que un cinco es una nota que te debe poner contento?. ¿Cuántos años te quedan de carrera?. ¿Y el carnet, cuando te vas a sacar el carnet?. Mas te valdría ir a la biblioteca a estudiar, en vez de estar todo el dia en el ordenador.

Mientras todas esas frases pasaban por su cabeza, Marcos se veía como parte de una generación sin objetivos. Sus problemas, tan intrascendentes y vanales, se convertian en monstruos dispuestos a devorar sus energías. No moriremos, ni pasaremos hambre, pero probablemente seremos los más desdichados.

Y el problema es que nadie esta dispuesto a cambiar. Nos dejamos los cuernos por conseguir un sitio en esta sociedad. Nos matamos a estudiar y trabajar, y cuando no lo hacemos, sencillamente nos sentimos culpables por no haber avanzado más y más. Nuestros padres no saben dejar de repetirnos: debes ser alguien en la vida, debes esforzarte para poder vivir bien. O te alzas sobre los demas, o ellos lo harán sobre tí. Pero...¿Y si no me da la gana?.

Marcos se sentía inspirado y decidió no volver por el camino directo a casa. Quizá debería cambiar de vida. ¿Pero cómo? Podría convertirme en un superheroe, y ayudar a los demas a superar sus problemas. Sería como Cirrosis, el perro fantastico, recomendando a los niños de las escuelas que no beban alcohol.

Le cabreaba toda la farsa que sentía que le rodeaba. Igual solo era eso, frustración por una mañana de sabado algo mas larga de la cuenta. Tendría que quitarsela de la manera más inútil que le había enseñado la vida.

Ató la bici a un arbol, pensando que si alguien se acercaba a ella le cortaba las manos. Y se dirigió directo al bar. Necesitaba una cerveza.

Eduardo

Tras estar mirando durante 10 minutos el desconchón de la pared de enfrente descendí de nuevo al mundo real, tenia hambre,… creo que aun quedaba algo de ayer en la nevera. Me levanto del sofá resudao, que asco, de camino a la cocina pateo el marco de la puerta. ¡¿Cómo coño puedo ser tan torpe?! Como si no supiera donde hay puertas y donde no, ¡joder!; me siento en el suelo a ver como llevo el dedo pequeño del pie pero parece que no es nada serio…. Solo que escuece un huevo pero no hay sangre. Me levanto y continuo mi camino a la cocina pero al estilo House, hay tortilla de patata algo bueno tenia que ocurrir, no?, humedezco mi estropajosa garganta con un trago de agua y saco a la vez que la tortilla un zumo. Podría bajar a comprar pan… ¿qué es una tortilla sin pan?

Tal cual me calzo unas chancletas y bajo a la calle, en el ascensor la vecina del perro rata parece poner cara de asco, ¡tampoco oleré tan mal! Tras saludarla todo lo cortésmente que se merece espero a que descienda el ascensor. La rata me ladra, que ladrido más agudo por dios, pero bueno luego se llevara su habitual merecido. Cuando llegamos abajo sale la vieja y se encuentra con mi vecina de enfrente, cuando las rebaso, aprovecho para patear el chucho levemente:

- Buenos días señora Rosa –La saludo para que el quejido del perro se oiga menos.

- ¿Buenas tardes querrás decir? -Se ríe- ¿que tal vas?

- Muy bien gracias, voy a por el pan.

- Muy bien muy bien, date prisa a ver si te cierran…

- Bien bien venga adios.

- Hasta luego Pico.

Compro una barra de pan, de lo último que quedaba, a la vuelta me doy cuenta de que el sol se está ocultando. Subo a casa y me doy una ducha, tenía razón la perra.

¿Algo sienta mejor que la tortilla de patata del día anterior? Sin contar una buena mujer que esta claro que no se tiene, sino no habría dormido en el sofá (o probablemente también). Cuando ya casi me he saciado de tortilla cojo la bebida y antes del primer trago me atraganto con esta. ¡Joder! ¿Que coño me pasa hoy? ¿No se tragar ni tampoco andar? Dios parece que cada día esté más lelo. ¿Será de tanto vicio? Porque además también me siento algo echo mierda por dentro...Habrá que controlarse pues… o también se podría hacer algo… nose algo distinto cambiar en algo esta rutina…. Tal vez convertirse en alguien decente jajajja voy a ducharme mejor….

Después de la ducha terminé de cenar, y me prepare para bajarme al bar, mañana empezaré a controlar el vicio. Voy a bajar lo que queda de tortilla para que cenen estos mamones, lo agradecerán y total estoy a un paso del bar.

En Taro


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Noches de alcohol, días de resaca - Un 14 de febrero

¿Que harías si un día pudiéses hablar con el amor personificado?

Era
tarde. Al menos debía de serlo. Yo había perdido la percepción del tiempo tras
la quinta cerveza pero Paco ya estaba recogiendo la recaudación del día del
futbolín así que debía de serlo. Además, todas las historias tienen que empezar
por un era tarde o algo similar, sino no captas la atención de la gente y si es una historia aburrida, así lo será más.

Total
que era tarde. Yo seguía dándole vueltas en la cabeza a la historia que nos había
contado Lucía. Había venido más pronto de lo normal, o al menos de lo normal
cuando nos decía que quedaba con el novio. Traía cara de pocos amigos y aún
menos ganas de contarnos el porque, así que Paco y yo atacamos con la táctica
grano, a lo poco que presionamos acabo por explotar.

Al
parecer el novio debía ser un cabrón con todas las letras, si, uno de estos con
perilla de chivo y todo. En realidad era le típico niño mimado con coche, móvil
ultima generación y casa en la Moraleja, pero eso si, el más obrero y punki del
mundo, y el que dijese lo contrario no era más que un sucio acomodado sin
aspiraciones. A mi me caía como una parada en los cojones. No sabía hacer otra
cosa que rajar sobre si yo hice, yo digo, yo hago, yo pienso… te juro que si no
fuera por ella le habría partido la cara como dijese otro yo.

La
cuestión es que para darle una sorpresa al bobo ese, le había dicho que por l
tarde no podría quedar, y al llegar al local se lo encontró comiéndose a otra
ingenua. Total que tras pegarle cinco gritos, dos hostias y algún que otro “no
quiero volverte a ver”, se vio al bar con nosotros, y despotrico sobre la raza
humana en general, y sobre los hombres en particular.

Durante
todas la charla procure reírme lo menos posible y hacer que se tranquilizara.
Al cuarto chupito ya lo conseguí, pero como siempre hay que asegurar, al sexto
se fue más que serena a casa. AL verdad es que no se porque se preocupaba
tanto, pensé. Con lo bien que estaba yo solo, bueno tenía a Paco pero en ese
sentido no valía, y mi ultima relación había sido con ella, y la verdad es que estábamos
mejor ahora que antes. Entonces ¿porque esa necesidad de juntarse con alguien?,
¿porque no vivir tu vida sin joder la de los demás?

-
Porque somos idiotas. No, más bien gilipollas… o capullos, ¿no te gusta esa
palabra?, capullo… me gusta porque es como si te llenara la boca.-

-¿Quién
coño eres tu y se puede saber que haces en mi cabeza?. –

-
Quien soy da igual ya, y que hago… pues mi trabajo, al menos hasta que me han echado,
o me he despedido, o me he echado no se, me refiero a todo eso del amor y tal…
-

Hasta
el momento no me había fijado en el monigote que tenía a mi derecha. Llevaba
unas entupidas alas pegadas a la espalda, comos i no se hubiera enterado que
aun faltaban un par de días para carnavales.

-
EL amor o como quieras llamarlo es muy difícil de explicar. A veces se os pone
todo en bandeja y por orgullosos lo dejáis pasar, otras veces os lanzabais a la
piscina de cabeza. Os volvéis estúpidos, desconfiados, celosos, posesivos, cuando
en realidad deberíais comportaros de una forma totalmente distinta. Perdonáis
lo mayor traición o os encolerizáis por una estupidez… la verdad es que yo creía
que con esto os ayudaría pero la humanidad esta perdida mirándose el ombligo.
No os entiendo, esa es la verdad, verdad verdadera, así que por eso lo dejo. -

-
No se tío, entiéndelo, no todo es blanco o negro..-

-
No te rayes que ese es Michael Jackson.

-
¡Joder, cállate y déjame hablar!. No todo es tan bonito como tú dices, ni tan fácil.
Tu crees que lo hacías con toda tu buena intención pero con el amor viene tras
cosas como el miedo, y muchas de esos comportamientos de los que hablas son
movidos por el. Cuanto más te abres a una persona más vulnerable te vuelves y
eso te hace sentir más miedo. Te vuelves más dependiente y eso significa ser más
débil… ¡Además!, no te pases echando piedras fueras, porque a mi también me
buscaste cada una…-

-¡Ya
ha sacado el tema!, todo el mundo me hace lo mismo, ¿entiendes ahora porque no
puedo emborracharme en un bar tanto como quisiera?. Tu problema es que te
convertiste en un perro resquemor y por eso has ido jodiendo a toda la que se
te ha acercado. Vale, la cague, ero joder entiéndeme, era uno de mis primeros
trabajos importantes contigo… total que ahora todo se acabo y para que
preocuparse más.-

-Eres
gilipollas… tenías razón, te llena mucho la boca. La cuestión es que eres
gilipollas. Tanto me dices a mí de tirar la toalla y ahora lo haces tú. Deja de
decir tonterías y piensa un poco. Sin idiotas enamorados ¿de que se van a escribir
más de la mitad de las canciones y libros?, ¿o como vas a poder reírte de una
migo mejor que metiéndote con una novia pasada?, ¡Macho!, se te necesita aunque
solo sea para joder… y esto ultimo tómatelo como quieras. Solo te pido una
cosa, yo dejo de decir que no existes pero tú dejas de joderme, ¿vale?.-

-Eso
no te lo puedo prometer. ¿Sabes?, “creo que es el principio de una gran amistad”.-

-“Francamente
querida, me importa un bledo”.-

Poco
después Paco cerró y nos fuimos los tres a ladrarle a la luna. Lucía volvió con
el idiota ese y yo tuve que seguir aguantando sus yoes. Ahora mismo sigo aquí,
en la misma banqueta que ese día, esperando a ver si cumple lo que le pedí o
no.

El duende a rayas, Semel Insanimus Omnis

5

Noches de alcohol, días de resaca.

Saludos a todos. Primero darle las gracias a Mannu por haberme pasado los códigos para poder decorar un poco esto, la verdad que gana bastante. Bueno, os dejo con un nuevo relato para que lo critiqueis, lo mandeis a la mierda, hagais pajaritas de papel.... en definitva, para lo que querais. Ahora empiezan los examenes y no nos veremos tanto, peor para cuando acaben.... tiembla Zaragoza, tiembla.


"Voy a salir por ahi ahora que ya se ha ido el sol. ¿sabes?, me acuerdo de ti cuando oigo aquella canción. Y aun recuerdo el olor a serrin en aquel viejo bar, vino blanco mezclao con visceras, alli aprendimos a volar... - Platero y tu, Si miro a las nubes."

Noches de alcohol, días de resaca:

Era otra maldita noche en el mismo maldito lugar de siempre, el peor tugurio de toda la ciudad. Coronado con un cartel de neón donde, si no fuera por las letras apagadas o caídas, debería poner Casa Paco, era un lugar al que no te apetecería ir una tarde cualquiera a tomar un café, pero aun con todo era lo más parecido a un hogar para mí.

No era un local muy iluminado, y a decir verdad tampoco lo era muy limpio. Con una barra y un par de mesas, no era un local muy grande, pero si que había sitio suficiente para una mesa de billar que se tragaba las monedas, y un futbolín donde pasábamos las tardes persiguiendo a las cucarachas con las bolas, si te aburrías ahí era porque querías. Al fondo del bar, entre la barra y una vieja maquina de tabaco, estaba mi pequeño rincón, donde me pegaba todos los días desde que abría hasta que cerraba.

Paco era el dueño del bar y un viejo amigo mío de cuando íbamos al colegio, se había portado muy bien conmigo ofreciéndome un curro en su bar pero muy digno que iba yo con cuatro o cinco jarras de cerveza en el coleto, le dije muy fino por donde se lo podía meter. En vez de cabrearse y echarme a ostias, se empezó a reír y me invito a otra jarra más que se bebió conmigo. La verdad es que no se como podía seguir aguantándome después de las broncas que había montado en su bar, y de los líos en los que le había metido.

Como ya os había dicho era otra maldita noche, de otra maldita semana, de no sé que mes, de una año que a nadie le importa. Yo estaba sentado en mi banqueta intentando disimular la cojera que sufría esta y la incipiente borrachera que empezaba a llevar encima. Sujetaba un botellin por el cuello mientras de fondo se oía a Manolo Cabeza bolo haciendo lo que se suponía que era cantar. Paco secaba unas cuantas jarras que sacaba del lavavajillas sin quitar ojo a un pequeño grupo de chavales que estaba en una de las mesas, les había tenido que llamar un par de veces la atención para que no se pasaran de listos, y aunque por un momento se habían comportado, ahora parecían volver a las andadas.

Con ellos había una chavalica, bastante más joven, al principió todo era cachondeo, fumarse unos petas y echarse unas jarras, y de vez en cuando alguna insinuación a la chica, pero hasta ahora las había sabido esquivar muy bien Pero con el paso de las cervezas los chavales se volvían más lanzados y más animales. Nunca había sido muy partidario de la violencia, pero si había que partirle la cara a alguien yo siempre era el primero en empezar, y me empezaba a oler que igual esos niñatos iban a llegar a la cama calientes, pero no en el sentido que ellos buscaban.

Con un gesto llame a Paco para que se acercara. Se puso delante de mí sin quitar ojo al grupo y espero a que le dijera lo que le tenia que decir.

- Paco, tío, te tengo que pedir perdón -
- ¿Ya estás borracho, tío?, ¿por que me vas a pedir perdón esta vez?. -
- No Paco, no estoy borracho todavía, o al menos del todo, pero igualmente te tengo que pedir perdón.-
Por un momento dejo de mirar a los chavales para mirarme a mí con cara de no saber de que leches hablaba. - ¿Se puede saber que estas pensando, maldito mal nacido?.-

Por fin llego el momento que había estado esperando. Las voces se habían alzado demasiado. La chica intentaba irse pero mientras que uno de los chavales la agarraba por un brazo otro la sujetaba por detrás. La cosa no pintaba muy bien para ella.

Apague el cigarrillo en la barra y me levante muy despacio. –Pues por esto Paco, por esto.- No me dio tiempo a ver su cara pero me la imagine. Debió ser una mezcla entre “¿Qué vas ha hacer, maldito cabrón?”, y “Al menos no me jodas todo el bar”.

Le di un par de golpes en el hombro al chaval que la sujetaba por la espalda para llamar su atención. Me costo que me hiciera caso pero al final se volvió con cara de pocos amigos.

- Mira chaval, ¿por qué no os venís conmigo y nos tomamos una cerveza y dejáis a la chavalica en paz?.-
El crío se me quedo mirando como a punto de reírse. Me miro de arriba abajo como si me estuviera estudiando. – Vete tú a tomarte esas cervezas, gilipoyas, y no te metas dónde no te llamen.- El comentario del chaval fue coreado por las risas de sus amigos. La verdad es que no esperaba conseguir nada, pero al menos les avisaba por sí acaso.

Sin previo aviso le partí el botellin de cerveza en la cabeza al chaval con el que había hablado. Se desplomo como un saco de patatas al momento junto con la chica, arrastrada por el peso del crío. El resto de chavales me miro sin saber que hacer hasta que el alcohol se apodero de sus decisiones. El primero de ellos fue más rápido de lo que esperaba y no me dio tiempo ha esquivar su puñetazo, es más, creo que al intentar esquivarlo me lance de morros contra él...

Por un momento sentí que todo el mundo se detenía, estuve apunto de caerme pero conseguí agarrarme a la mesa. Tomando impulso desde abajo me lance con el hombro contra su esternón Note como sus pulmones se vaciaban de aire de un soplido por el golpe, pero aun con todo consiguió agarrase a mi con fuerza.

Desde la posición en que estaba era muy difícil ver al otro chaval, pero conseguí adivinar que iba hacía la mesa de billar, supongo que ha coger uno de los tacos para partírmelo en la crisma. Me lance con el chaval contra una mesa, a ver si con eso conseguía que me soltara, pero mientras lo intentaba, el no dejaba de castigar mis riñones a puñetazos.

Para cuando conseguí librarme de él por un instante, ya tenía al otro encima. Detuve el golpe con el brazo izquierdo, pero el crack que se oyó a continuación fue como un puto alfiler de dos metros clavado en el cerebro. Sin detenerme a pensar en el dolor que me causaba el brazo roto, cogí la cabeza del crío y se la estampe contra la mesa. No deje pegarle, estaba tan obcecado con el que no me di cuenta de que aun estaba el otro por ahí rondando, y no me la di hasta que me derribo con un golpe por al espalda. Me encontraba a cuatro patas en el suelo cuando empezaron a inflarme a ostias. Parecía que eso no iba a tener fin hasta que vi a Paco. Había salido a toda ostia de la barra con el bate que guardaba ahí. Los chavales, atentos de lo que se les caía encima cogieron en brazos a su otro amigo y se largaron pitando. Mientras tanto, la chiquilla seguía ahí, observando todo lo que pasaba a su alrededor sin saber como actuar.

Había pasado ya más de media hora cuando me di cuenta de que ella seguía en el mismo sitio sin haberse movido un centímetro. Paco había estado recogiendo los desperfectos mientras que se cagaba en mi madre a la par que se partía el culo sobre lo idiota que había sido. Yo, sentado en una silla, me ponía hielo en el ojo, al parecer el brazo no se había llegado a romper pero tenía un dolor de mil demonios, y no quería ni pensar como estaría mañana. Al final la chica pareció echarle valor y se acerco hasta mí. Se quedo delante mirándome fijamente. Yo le miraba con aire distraído, como si no me importase nada de lo que me pudiera decir, pero la verdad es que me picaba la curiosidad.

- Yo..., yo te quería..., te quería dar las gracias. -

La mire de arriaba abajo. Me recordaba mucho a una chica con la que había estado hace mucho tiempo, cuando todavía era un crío. Lo nuestro no había durado demasiado pero a mí me dio muy fuerte. A ella no le costo mucho olvidarme, un par de meses como máximo.

-Vale, muy bien, ya lo has hecho, ¿y ahora que?, ¿también quieres que te lleve a casa?, ¿qué te meta en la cama y te de un besito de buenas noches?.-

La cría me miro abatida por lo que le había dicho, Supongo que no sabia que esperarse de lo que podía contestarle,, pero seguro que eso no. Dio las gracias a Paco y se marcho. Me pareció verla llorar, no sé si por todas las emociones que le habían pasado, por miedo a que esos chavales volvieran a intentar algo, o por como la había tratado, tampoco quise preocuparme mucho, tenía cosas en que preocuparme que me afectaban mucho más.

Paco se acercó a mí con cara de cabreado. – Joder tío, has sido un puto borde. La chavalica solo quería darte las gracias, ¿tanto te costaba hablarle bien?.-
Me quede mirando a Paco. – Es una mujer, o al menos pronto lo será. se recuperara fácil.-
- Joder, eres de lo que no hay. Siempre tan perro resquemor.-

Como os dije, era otra maldita noche en el mismo maldito lugar de siempre. Paco me invito a un par de jarras más y me acabe yendo a su casa a dormir porque no podía coger el coche. La chica volvió a venir más veces al bar hasta convertirse en una presencia habitual, resulto llamarse Lucia y tener cuatro años menos que yo. Durante un tiempo estuvimos saliendo pero decidimos dejarlo como amigos, yo era demasiado capullo y ella solo me quería como a un hermano mayor, pero bueno, esa es otra historia, otra de tantas que pasan siempre en este maldito lugar, mi maldito y querido hogar.

El duende, Semel Insanimus Omnis.