Capitulo 3:
-¿Todavía te duele?, te juro que cuando le vea le parto el alma.-
-Para quieto de una vez y tranquilízate.-
-Si estoy tranquilo, solo que cuando le vuelva a ver…-
-Para ya . Te quiero y no quiero que te pase nada.-
-Yo también te quiero mucho, eres la voz de mi conciencia, la amiga más sensata que tengo, si no eres la única.-
-No es eso a lo que me refiero cuando digo que te quiero…Martín, por favor, ten cuidado.-
“Las palabras están gastadas. Manos cerradas empujan, un hombre a caído. El trabajo de los puños, lo rematan los cuchillos.”
¿Qué coño es esto?, ¿sangre?, ¿pero que diablos a pasado? Para un momento y piensa. Estábamos en el bar de Paco hasta que le dio por cerrar, un poco pronto quizás pero estaba cabreado por lo del cristal.
Los otros chavales se quedaron sentados en unos bancos afuera. Estaban rondando a unas chavalas que creía era la primera vez que veía. Hoy todos iban a dormir calientes, pensé, y al parecer tuve razón.
Yo no quería dejar a Lucía irse a casa solo y aunque ellos tenían cerveza que ofrecer tuve que declinar la oferta, al menos hasta dejarla en casa.
La noche había refrescado lo suficiente como para ir cogidos. Yo pase mi brazo por su cuello mientras que su mano en mi cintura y su aliento en mi cuello empezaron a volverme loco. Pero la tranquilidad duro demasiado poco. Parecía que no habíamos tenido suficientes emociones durante la noche, así que el de arriba, o quizás el de abajo, nos tenía reservado algo más. Torcimos a la derecha y solo llegue a ver un bulto de gente, entonces un crash en mi espalda me hizo ponerme de rodillas. Mientras despotricaba sobre el cabrón que había roto una botella de cerveza en mi cabeza, reconocí al resto de grupo, como no podían ser otros que el ex de Lucia y sus amigos. Se puso a gritarme algo, que supongo que sería de suma importancia, pero el jodido pitido de mi oído no me dejaba enterarme de nada. Poco más duro la charla, el no tenía más que decir y yo poco que escuchar, así que empezaron a lloverme ostias como gotas. Me cubrí todo lo posible y devolví alguna pero llevaba la ceja sangrando y creo que se me había saltado algún empaste. No iba a ser nada bonito lo que viera por la mañana en el espejo.
Entonces llegaron unos gritos distintos. Abrí el ojo justo a tiempo para ver a Pico lanzar a uno contra un cubo de basura, eso si que es reciclar. Justo detrás llegaban Pedro y Marcos. Supongo que fueron alertados por Lucia y la pura suerte. A Marcos se le veía contento, había encontrado su bici e iba a poder gastar su mala sangre un rato.
De fondo las sirenas de un coche policía. Que raro que esta noche se dieran tanta prisa. De un codazo me libre del que me sujetaba y me fui de cabeza a por el ex de Lucia. Lo agarre por la camiseta y le empuje contra la pared. Mientras lo tenía sujeto vi algo en su mano, un brillo metálico muy característico. Mi cuerpo estaba demasiado castigado para ser tan ágil como hubiera querido. Un golpe y caí al suelo como un saco de patatas. Desde ahí solo pude ver piernas huir corriendo mientras yo estaba tirado en el suelo. Notaba sangre pero echaba de menos algo, yo no sangraba de ningún lado más que de la ceja y de la cabeza. Entonces me incorpore y ahora estoy aquí, en el principio, en el momento en que me pregunte que había pasado, y daría mi vida por estar en cualquier otro sitio.
-¡¿Por qué coño has tenido que meterte en medio Lucia?!, ¡¿Por qué?!, ¡¿Por qué has tenido que salvarme?! Joder, no os quedéis ahí mirando e ir a llamar a una ambulancia, rápido. Joder, ¡JODER!-
El duende
“Vuestras caricias… son unos guantes con uñas de metal…”
Ruidos de policía, confusión, no se muy bien como podría describir esta pelea, ni como me siento ahora mismo.
Despejé mi cabeza, empiezo a ver algo claro…
Marcos miró hacia un lado, la verdad no sabia porque se giró específicamente en esa dirección e hizo esa mueca con la cara.
El borracho, ya había perdido de su estado ebrio a una serenidad total, gritando algo parecido a que alguien llamara a una ambulancia, mientras por lo que parecía le gritaba a Lucia de manera desesperada.
Pico cogió e móvil y empezó a llamar a lo que todos creíamos sería la clamada ambulancia, me di cuenta de que Lucia estaba sangrando mas de lo normal en una pelea.
La policía no tardo en llegar…
- A ver que ha ocurrido aquí, que es esto.
- Joder! ¿No te das cuenta? ¡Mi amiga esta desangrándose en la puta calle y vosotros aun tenéis los cojones de preguntar! – Grito el borracho
- La ambulancia esta de camino. – Añadió Pico
- Documentación de todos vosotros, de la chica nos encargamos nosotros.
Nos pusieron uno a uno contra la pared, yo no podía evitarlo, tuve que responder…
- ¡Sucia rata! A mi no me toques, ¿que te crees que hemos sido nosotros los que hemos hecho esto? Sois unos mierdas, ¡¿no sabéis ir detrás de los verdaderos culpables?!
La reducción se hizo mas agresiva, ya la policía dejo de ser simpática con nosotros, aunque no creo que lo hubiera sido antes…
- ¿Quien es la responsable que ha llamado a la policía?
Lo que me faltaba, más confusión. ¿La responsable? Aquí la única mujer que hay es Lucia, y no creo que halla podido llamar ella.
- Fui yo, por favor suelte a esos chicos, nosotras les contaremos lo que paso, lo vimos desde aquí. Mara apareció con sus amigas
Joder ahora que lo pienso, Marcos le dijo algo a Mara justo después de escuchar los gritos y empezar la pelea, menos mal, sino ahora estaríamos todos de camino a saludar a San Pedro.
Los agentes perrunos de la ley se alejaron a hablar tranquilamente con Mara y sus amigas, el resto fue a ver como estaba Lucia, el agente no les permitió acercarse hasta que no llegara la ambulancia.
Yo me aleje del grupo, me fui solo, no puedo hacer otra cosa nada más que dejar que la impotencia recorra mi cuerpo, impotencia y rabia.
Llega la ambulancia, recogen a Lucia, dicen que esta grave pero que puede salvarse, aunque no se librara de pasar un tiempo en el hospital.
El borracho decidió acompañara en la ambulancia, al decir verdad, sus heridas no parecían importarle mucho, pero no era al único…
Sin saber que hacer me senté en un banco, me encendí un cigarro, e hice uso de mi arma de evasión de la realidad, que a otros efectos es una droga mas, aunque vulgarmente le llaman música en un MP3.
Reflexiono, solo, quiero estar solo, ¿Por qué? Es lo que mas ronda por mi cabeza ahora mismo, ¿Qué hacer? Es lo que ahora mismo me gustaría saber...
“No olvida quien finge olvidar, sino quien puede”
Sir Redic
Todo este caos era vomitivo. El suelo estaba lleno de sangre, en el lugar en que había caído Lucia. Un contenedor estaba espachurrado. Pico estaba de pie, como ensimismado, Martin se había ido con Lucia en la ambulancia, y Pedro intentaba alejarse de todo en un banco.
La policía ya se marchaba, tenia todo nuestros datos, que más podrían hacer. Yo estaba descolocado. Hace un momento, la rabia había llenado mi cuerpo. Mis latidos golpeaban en mi sien, y ni siquiera podía pensar. Pero ahora... Solo había vacio. Mi mano derecha me ardía, y notaba un lado de mi cara todo hinchado. Nada de eso me importaba. Solo frustración y vacio.
Le di las gracias a Mara, aunque ella no lo entendió muy bien. ¡Maldita sea!. Sin ella hablando con los maderos, habríamos dormido en algún calabozo. Su grupo parecía confundido, y les dije que se marcharan. Intenté sonreír a Mara, pero me sentí incapaz. Dije adiós y me marche hacia casa.
Mañana será otro día.
Pero no fue así. Lo que quedaba de noche, y parte de la mañana se convirtió en una vuelta tras otra en la cama. No era la pelea. No era la situación de Lucia. Ni esa mezcla de frustración y odio ante las injusticias del mundo. Lo que más jodía, era la sensación de que un día tras otro eran la misma mierda. El mismo vacio, la noche en el bar y el día en la clase. Sin verdaderas metas no existen estímulos para continuar. ¿Dónde ha quedado la fuerza transformadora?.
El teléfono sonó, y me lance de la cama, estampándome por el pasillo en el suelo. ¡Mierda! Era como si algo hubiera explotado en mi cara. Estoicamente me levante, y descolgué.
- ¿si?. – dije, mientras miraba el hinchazón de mi pómulo.
- ¿ Marcos?. Soy Mara. ¿Qué tal estas?
Se preocupaba por mí. Esboce mi primera sonrisa del día. Veinte minutos de conversación fueron suficientes para explicarle todo el asunto, y prometer que esta noche nos volveríamos a ver. Pero sin sobresaltos.
Descolgué y comencé a marcar el número de Pico.
Otro día más.
Eduardo
Me levanté, olía a perrete chico, necesitaba una buena ducha y fría, para despejarme. Abrí la puerta de mi cuarto justo pasaba el segundo y último inquilino del piso:
-¿Que coño te pasó ayer? ¿Te has mirado el brazo?¿Y ese corte en el vaquero?
-Eum…. Ayer que tuvimos un poquito de bronca, luego te cuento –un “poquito” jeje-.
Tenía un corte pequeño en el brazo derecho que supongo que me lo haría al caer al suelo sobre algún cristal y otro mas corto en la pierna que había traspasado el pantalón, aparte de eso nada significativo, tras ducharme le explique medianamente la aventura de anoche y llame a Pedro a ver que se contaba.
Le comente que esta noche había vuelto a quedar Marcos con Mara, y que volveríamos a ir al bar a ver si hoy no había sobresaltos ni volvían a aparecer los mamones esos…
Tampoco llegue muy pronto, pero en el bar aún faltaba la mitad de la gente, marcos estaba hablando con Mara y una amiga, Paco estaba pero sin la camarera y un par de personas más estaban en una mesa… Pedí cerveza y fui a hablar con Marcos y compañía:
-Buenas… ¿Llego pronto o que? Estamos la mitad ¿No? –Saludé a las chicas también-.
-Pedro vendrá en 5 minutos, y el resto de mujeres…– Dijo cediendo la palabra a Mara-.
-Pronto vendrán tranquilo, en 10 minutos supongo.
-¡10 minutos! Eso no te lo crees ni tú, échale media hora larga, aún no se había duchado cuando la has llamado…podemos esperar sentados vamos. –Y la amiga echo un trago de su zumo de melocotón, o eso parecía que era.
Paco se acercó y nos preguntó sobre lo que pasó anoche le contamos lo de la pelea y lo de la pobre chica, estuvimos hablando sobre el tema durante un rato pero como es lógico tampoco sacamos nada salvo unas miradas de “pobrecito mi niño” que lanzaba Mara a Marcos. Paco estuvo blasfemando mientras le contábamos todo el asunto de la pelea
Poco después llegó Pedro tal y como dijo Marcos, parecía un poco picado, sería por lo de anoche… tampoco puedes arreglarlo, y menos a la chica que por suerte dijeron que no era muy grave.
Esta noche decían las chicas de ir a bailar y esas cosas que les gustan a ellas, si no queríamos estar toda la noche con Paco, aunque también se podría ir a casa de Mara, si es que seguía la oferta en pie. De todas formas aún faltaba gente….
En Taro

