Saludos a todos. Primero darle las gracias a Mannu por haberme pasado los códigos para poder decorar un poco esto, la verdad que gana bastante. Bueno, os dejo con un nuevo relato para que lo critiqueis, lo mandeis a la mierda, hagais pajaritas de papel.... en definitva, para lo que querais. Ahora empiezan los examenes y no nos veremos tanto, peor para cuando acaben.... tiembla Zaragoza, tiembla.
"Voy a salir por ahi ahora que ya se ha ido el sol. ¿sabes?, me acuerdo de ti cuando oigo aquella canción. Y aun recuerdo el olor a serrin en aquel viejo bar, vino blanco mezclao con visceras, alli aprendimos a volar... - Platero y tu, Si miro a las nubes."
Noches de alcohol, días de resaca:
Era otra maldita noche en el mismo maldito lugar de siempre, el peor tugurio de toda la ciudad. Coronado con un cartel de neón donde, si no fuera por las letras apagadas o caídas, debería poner Casa Paco, era un lugar al que no te apetecería ir una tarde cualquiera a tomar un café, pero aun con todo era lo más parecido a un hogar para mí.
No era un local muy iluminado, y a decir verdad tampoco lo era muy limpio. Con una barra y un par de mesas, no era un local muy grande, pero si que había sitio suficiente para una mesa de billar que se tragaba las monedas, y un futbolín donde pasábamos las tardes persiguiendo a las cucarachas con las bolas, si te aburrías ahí era porque querías. Al fondo del bar, entre la barra y una vieja maquina de tabaco, estaba mi pequeño rincón, donde me pegaba todos los días desde que abría hasta que cerraba.
Paco era el dueño del bar y un viejo amigo mío de cuando íbamos al colegio, se había portado muy bien conmigo ofreciéndome un curro en su bar pero muy digno que iba yo con cuatro o cinco jarras de cerveza en el coleto, le dije muy fino por donde se lo podía meter. En vez de cabrearse y echarme a ostias, se empezó a reír y me invito a otra jarra más que se bebió conmigo. La verdad es que no se como podía seguir aguantándome después de las broncas que había montado en su bar, y de los líos en los que le había metido.
Como ya os había dicho era otra maldita noche, de otra maldita semana, de no sé que mes, de una año que a nadie le importa. Yo estaba sentado en mi banqueta intentando disimular la cojera que sufría esta y la incipiente borrachera que empezaba a llevar encima. Sujetaba un botellin por el cuello mientras de fondo se oía a Manolo Cabeza bolo haciendo lo que se suponía que era cantar. Paco secaba unas cuantas jarras que sacaba del lavavajillas sin quitar ojo a un pequeño grupo de chavales que estaba en una de las mesas, les había tenido que llamar un par de veces la atención para que no se pasaran de listos, y aunque por un momento se habían comportado, ahora parecían volver a las andadas.
Con ellos había una chavalica, bastante más joven, al principió todo era cachondeo, fumarse unos petas y echarse unas jarras, y de vez en cuando alguna insinuación a la chica, pero hasta ahora las había sabido esquivar muy bien Pero con el paso de las cervezas los chavales se volvían más lanzados y más animales. Nunca había sido muy partidario de la violencia, pero si había que partirle la cara a alguien yo siempre era el primero en empezar, y me empezaba a oler que igual esos niñatos iban a llegar a la cama calientes, pero no en el sentido que ellos buscaban.
Con un gesto llame a Paco para que se acercara. Se puso delante de mí sin quitar ojo al grupo y espero a que le dijera lo que le tenia que decir.
- Paco, tío, te tengo que pedir perdón -
- ¿Ya estás borracho, tío?, ¿por que me vas a pedir perdón esta vez?. -
- No Paco, no estoy borracho todavía, o al menos del todo, pero igualmente te tengo que pedir perdón.-
Por un momento dejo de mirar a los chavales para mirarme a mí con cara de no saber de que leches hablaba. - ¿Se puede saber que estas pensando, maldito mal nacido?.-
Por fin llego el momento que había estado esperando. Las voces se habían alzado demasiado. La chica intentaba irse pero mientras que uno de los chavales la agarraba por un brazo otro la sujetaba por detrás. La cosa no pintaba muy bien para ella.
Apague el cigarrillo en la barra y me levante muy despacio. –Pues por esto Paco, por esto.- No me dio tiempo a ver su cara pero me la imagine. Debió ser una mezcla entre “¿Qué vas ha hacer, maldito cabrón?”, y “Al menos no me jodas todo el bar”.
Le di un par de golpes en el hombro al chaval que la sujetaba por la espalda para llamar su atención. Me costo que me hiciera caso pero al final se volvió con cara de pocos amigos.
- Mira chaval, ¿por qué no os venís conmigo y nos tomamos una cerveza y dejáis a la chavalica en paz?.-
El crío se me quedo mirando como a punto de reírse. Me miro de arriba abajo como si me estuviera estudiando. – Vete tú a tomarte esas cervezas, gilipoyas, y no te metas dónde no te llamen.- El comentario del chaval fue coreado por las risas de sus amigos. La verdad es que no esperaba conseguir nada, pero al menos les avisaba por sí acaso.
Sin previo aviso le partí el botellin de cerveza en la cabeza al chaval con el que había hablado. Se desplomo como un saco de patatas al momento junto con la chica, arrastrada por el peso del crío. El resto de chavales me miro sin saber que hacer hasta que el alcohol se apodero de sus decisiones. El primero de ellos fue más rápido de lo que esperaba y no me dio tiempo ha esquivar su puñetazo, es más, creo que al intentar esquivarlo me lance de morros contra él...
Por un momento sentí que todo el mundo se detenía, estuve apunto de caerme pero conseguí agarrarme a la mesa. Tomando impulso desde abajo me lance con el hombro contra su esternón Note como sus pulmones se vaciaban de aire de un soplido por el golpe, pero aun con todo consiguió agarrase a mi con fuerza.
Desde la posición en que estaba era muy difícil ver al otro chaval, pero conseguí adivinar que iba hacía la mesa de billar, supongo que ha coger uno de los tacos para partírmelo en la crisma. Me lance con el chaval contra una mesa, a ver si con eso conseguía que me soltara, pero mientras lo intentaba, el no dejaba de castigar mis riñones a puñetazos.
Para cuando conseguí librarme de él por un instante, ya tenía al otro encima. Detuve el golpe con el brazo izquierdo, pero el crack que se oyó a continuación fue como un puto alfiler de dos metros clavado en el cerebro. Sin detenerme a pensar en el dolor que me causaba el brazo roto, cogí la cabeza del crío y se la estampe contra la mesa. No deje pegarle, estaba tan obcecado con el que no me di cuenta de que aun estaba el otro por ahí rondando, y no me la di hasta que me derribo con un golpe por al espalda. Me encontraba a cuatro patas en el suelo cuando empezaron a inflarme a ostias. Parecía que eso no iba a tener fin hasta que vi a Paco. Había salido a toda ostia de la barra con el bate que guardaba ahí. Los chavales, atentos de lo que se les caía encima cogieron en brazos a su otro amigo y se largaron pitando. Mientras tanto, la chiquilla seguía ahí, observando todo lo que pasaba a su alrededor sin saber como actuar.
Había pasado ya más de media hora cuando me di cuenta de que ella seguía en el mismo sitio sin haberse movido un centímetro. Paco había estado recogiendo los desperfectos mientras que se cagaba en mi madre a la par que se partía el culo sobre lo idiota que había sido. Yo, sentado en una silla, me ponía hielo en el ojo, al parecer el brazo no se había llegado a romper pero tenía un dolor de mil demonios, y no quería ni pensar como estaría mañana. Al final la chica pareció echarle valor y se acerco hasta mí. Se quedo delante mirándome fijamente. Yo le miraba con aire distraído, como si no me importase nada de lo que me pudiera decir, pero la verdad es que me picaba la curiosidad.
- Yo..., yo te quería..., te quería dar las gracias. -
La mire de arriaba abajo. Me recordaba mucho a una chica con la que había estado hace mucho tiempo, cuando todavía era un crío. Lo nuestro no había durado demasiado pero a mí me dio muy fuerte. A ella no le costo mucho olvidarme, un par de meses como máximo.
-Vale, muy bien, ya lo has hecho, ¿y ahora que?, ¿también quieres que te lleve a casa?, ¿qué te meta en la cama y te de un besito de buenas noches?.-
La cría me miro abatida por lo que le había dicho, Supongo que no sabia que esperarse de lo que podía contestarle,, pero seguro que eso no. Dio las gracias a Paco y se marcho. Me pareció verla llorar, no sé si por todas las emociones que le habían pasado, por miedo a que esos chavales volvieran a intentar algo, o por como la había tratado, tampoco quise preocuparme mucho, tenía cosas en que preocuparme que me afectaban mucho más.
Paco se acercó a mí con cara de cabreado. – Joder tío, has sido un puto borde. La chavalica solo quería darte las gracias, ¿tanto te costaba hablarle bien?.-
Me quede mirando a Paco. – Es una mujer, o al menos pronto lo será. se recuperara fácil.-
- Joder, eres de lo que no hay. Siempre tan perro resquemor.-
Como os dije, era otra maldita noche en el mismo maldito lugar de siempre. Paco me invito a un par de jarras más y me acabe yendo a su casa a dormir porque no podía coger el coche. La chica volvió a venir más veces al bar hasta convertirse en una presencia habitual, resulto llamarse Lucia y tener cuatro años menos que yo. Durante un tiempo estuvimos saliendo pero decidimos dejarlo como amigos, yo era demasiado capullo y ella solo me quería como a un hermano mayor, pero bueno, esa es otra historia, otra de tantas que pasan siempre en este maldito lugar, mi maldito y querido hogar.
El duende, Semel Insanimus Omnis.

Hola Miguel!! No creo que sepas quién soy aunque conocerme me conoces...
Me gustan tus relatos, me ha sorprendido, no imaginaba que escribieras así.
¿Qué tal este año por Químicas? Espero que no sigas pasando tanto tiempo en la cafetería o en el lago como el año pasado :P.
Suerte con los exámenes! Un beso.
bueno, q ya iba siendo de q t dejara algún comentario porque suelo entrar por aqui frecuentemente.
ya sabes que me encantan vuestros espacios y espero que los sigais llenando de relatos como este,porque sencillamente, son geniales.
espero seguir conociendoos xq son gnt d pm
nos vemos, bsts
Muchas gracias a las dos. es agradable ver como hay gente que pierde el tiempo haciendo con lo que uno hace. En serio, muchas gracias.
A la dama oscura decirle que.... que tiene razón que no se quien es y me averguenzo un poquer por ello. La vida universitari, qeu te voy a contar, todos losa ños dices que vas a cambiar y vas ha hacerlo mejor... pero es lo que tienen los buenos porpositos de año, que nunca se cumplen.
Espero que os sigais pasando, y también animo a que oo haga el resto, auqneu sera dificil que se sientna animados si de por si no entran. Un bezo.
PD: Dama oscura, dame anque sea una pista.
Esos malditos lugares.... Esas malditas noches....
me encantan, tener tendremos casa, pero esos son hogares.
Bonito relato, me recuerda a tantas noches............
:P Así que una pista... iba a tu clase el año pasado. Quizás Manu te pueda ayudar un poquito, jajaja.
Puede que te enlace en mi blog :-).
Un beso.