¡Santiago!, ¡Y cierra España!
17 de Agosto de 1567.
¿Qué tal pace vuesa merce? Querido hermano. ¿Qué tal bulle la chismorrería en los corrales de comedia?. ¿Cómo anduvo la ultima del gran Lope?. ¿Y las corredurías del pícaro rey?. No sois capaz de imaginar cuando echo de menos nuestra querida Madrid. Aunque la inactividad allí me estuviera matando, todo hay que decirlo.
Las cosas no son como creíamos, querido hermano, los héroes solo existen en una parte de la historia, en la que cuentan los que están lejos de las guerras, en la que cuentan los vencedores de guerras que no interesan a nadie. Ya sabes porque partí con los viejos tercios, siempre tuvimos el afán de ser tan fieros como lo fue el Çid empuñando a Tizona y a Colada, y padre pensó que seria la mejor baza para negociar el desposo de Maria Jimena.¿Si vuesa merce fuera capaz de saber cuanto anhelo ver sus ojos?, ¿Si supiera uste cuando anhelo ver su rostro que de nácar parece?, ¿Si supiera uste cuando echo de menos nuestros encuentros en los jardines del Manzanares?...
Nos prometieron el oro y el moro pero lo único que encontramos fue hambre y enfermedades. El frío de Flandes te cala hasta lo más hondo y no eres capaz de secarte por completo ni aún tirándote de cabeza al fuego. Los sueldos tardan en llegar y los hombres, cada vez menos hombres y más animales, esperan la mínima razón para amotinarse. Vivimos en constante tensión de ser atacados, rodeados de los cuerpos de nuestros compañeros esparcidos por los suelos de las trincheras, entre charcos de sangre y barro, sin más distracción que esperar no ser el próximo en perder el alma y vender la piel lo más cara posible.
Los primeros meses esperaba ansioso la correspondencia de mi querida Jimena, más llego un mes en que empezó a retrasarse. Muchas noches, de muchas semanas, de muchos meses pase preguntándome cuál seria la razón, más ya me fue resuelta. Recibí la noticia por parte de un compañero de tercio de la boda de mi Jimena con vuesa merce, con mi propio hermano, pues al parecer es el tema más trillado en los corrales de media Madrid. Al parecer padre no tardo mucho en empezar con los preparativos desde que partí, y de que la familia de Jimena entrara en desgracia en los negocios. Esperaba que al menos vos hubieseis tenido el valor de decírmelo, más solo me repetías en tantas y tantas cartas que volviese pronto. Ya no creo que volvamos a vernos hasta que el señor ponga a cada uno en su sitio. Mientras tanto solo me queda una cosa que decir. ¡Santiago!, ¡Y cierra España!.
· A la atención de Juan de Mena del secretario auxiliar del Conde Duque de Olivares a la fecha de 22 de Febrero de 1568:
Le hago entrega de está carta a su merced recogida del fallecido cuerpo de su hermano, Pedro de Mena, que defendió los reinos de la corona hasta verter la ultima gota de su sangre. Esperemos que su valor haya sido recompensado con creces y que su dolor no enturbie la feliz noticia del hijo que espera tener con su esposa, la señora de Mena. Afectuosamente.
Secretario auxiliar del Conde Duque de Olivares
El duende, Semel Insanimus Omnis



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