Capitulo 2:
“ Y veras el resurgir, poderoso del guerrero, sin miedo a leyes ni a nostalgias; y caer mil veces más y levantarse de nuevo, sin más bandera que sus güevos."
Empezaría por era una maldita noche pero es un recurso que ya he usado demasiado, así que si no os importa me lo saltare. Los habituales del bar poco a poco iban llegando. En la mesa del fondo los tres del tute. Eran majos, alguna que otra vez le había gorroneado tabaco a uno de ellos, y éramos compañeros de futbolín cuando a Paco le daba por arreglarlo. Me partí el culo de risa cuando vi entrar a uno de ellos con media tortilla de patata, pero iba a ser competencia para el moro de la tienda de al lado.
Paco estaba enseñando a su sobrina a tirar la cerveza. La pobre era tan torpe que la tiraba pero de verdad. Lucia había venido con su novio y los amigos de este. Nada más entrar ya me había repateado los hígados el bobo de su novio, no se porque pero hoy estaba especialmente tonto. Hablando con Lucia luego me dijo que era porque acababa de dejarlo con él, que entre que la cosa ya no era igual y que ella se iba a estudiar fuera, prefería dejarlo antes de que se odiaran. La verdad es que yo también me raye un poco, Lucia se había vuelto muy importante en mi vida y se la iba a echar de menos.
La noche pintaba tranquila pero tubo que llegar el novio de Lucia a joderla. Al principio no fueron más que pequeños insultos y poca cosa, pero poco a poco se le empezó a calentar la lengua hasta el punto de calentársele los pies a patadas contra el futbolín. Yo veía que se iba amontar una buena.
-Chaval, estate quieto o te pateare yo también a ti, pero con menos delicadeza.- Paco no estaba de buen humor. La verdad es que nunca lo esta pero…
-¿Qué me pare?, pues devuélveme todo el dinero que se me ha tragado este puto futbolín desde que vengo por aquí.-
-Nadie te obliga a venir chiquitín, además, Tú no sabes todo lo que se me ha tragado tu madre y mira, no me quejo.-
-Como no sea grasa, porque dudo que con esa barriga llegues a encontrártela.-
Sin que tuviera que verlo ya sabía que Paco estaba buscando el bate debajo de la barra. O paraba esto ahora o esta noche acababa reventándole la cabeza a alguno, y yo ya sabía a quien quería hacérselo.
-Lucia anda, llévate a tus amigos de aquí, que sino van a llegar tarde a casa y se enfadaran sus papas.-
-¡Tu te callas subnormal! ¡Estoy hasta la polla de que le digas a Lucia lo que hay que hacer!, ¡y estoy hasta la polla de que la pongas siempre contra mi! ¡Seguro que tu eres la que le ha comido la cabeza para que me deje!, ¡pues entérate de que Lucia es mía!-
Eso y su dedo golpeando mi pecho fue la escusa perfecta para dar rienda suelta a mis ganas de cruzarle la cara. Retorcí su mano hasta hacerle ponerse de rodillas. Ese gesto fue como cruzar el Rubicón. Ya no había vuelta atrás, o le partía la cara o me la partían sus amigos antes.
-Quita esa miradita tan amenazante antes de que te meta a cabeza por el culo, y te la voy a meter tan honda que cuando digas ‘yo’ te hará eco en la campanilla.-
Una mano en mi espalda y toda mi mala sangre se detuvo en un segundo. ¿Por qué tenía que meterse Lucia?, sabia las ganas que tenia de zurrarle…aunque bien pensado, igual se metió por eso.
-Parar los dos, yo me llevo a todos de aquí y no pasa nada. Luego te llamo, adiós.-
No se como coño lo hizo pero como si fuera la flautista de Hamelín todos se fueron con la cabeza gacha detrás de ella.
-¡Dios!, te lo juro Paco, como vuelva a verle le arranco la…-
No pude ni acabar la frase, que desconsideración. Los cristales de la entrada rota, Paco cagandose en todo, los de la mesa sin saber que pasaba, la sobrina sin saber donde meterse y Lucia entrando corriendo, pero un momento, ¿lo que lleva en la cara es un puñetazo?.-
-Paco, te juro que lo siento mucho. Yo no quería que llegara a esto. Creía que la cosa no iba a pasar de allí, que iba a poder calmarlo, pero se ha vuelto loco, el y sus amigos. Te han reventado el cristal y se han llevado una bici que había fuera, pero no se de quien es.-
El duende
Estoy en el bar, no se porque el cristal esta reventado, una chica hablando con el borracho del bar. Parece triste y no tiene una buena cara que digamos…
Marcos sale sin dar ninguna explicación, yo no me cosco de nada aquí, esperemos a ver si el dueño se calma, me pone una birra y me comenta un poco lo que ha pasado.
Paco me cuenta toda la movida, joder… llevo un día de perros y aun encima esto… Me revienta la gente así, ¿quien pondrá fin a esta locura? No creo que a la gente le preocupe eso, a mi sin embargo es lo que me da la vida. Pero también hay que decir que disfruto viendo agonizar a la gente cuando les ves recibir su misma moneda.
Llega Pico con un plato, ¿que cojones será? Y otra cosa: ¿por qué cojones le llaman Pico?
Lo mejor sería no preguntar, prefiero tenerlo en duda…
- Epa! Chavales ¿qué tal?
Nadie responde, vaya tengo que hacer yo todo.
- Wenas Pico, ¿que coño traes ahí?
- Tortilla de patata, que sabía que tendríais hambre
- Hostiaaaa!! Damee!! Joder eres un fenómeno tío, por fin algo que sale bien…
- Hey! hey!
- Que te folle un buey (dijo Pedro con la boca llena de tortilla y cerveza…)
- No jodas tío, que es para todos
- Vaya, ahora supongo que solo me falta el sexo ¿no?
Las carcajadas fueron obvias, tras terminar de comernos la tortilla, entra marcos todo cabreado.
- Me cago en dios y en su prima 40 veces!!!
- Buenas eh!? (dijeron todos al unísono)
- Yo ya las tenía así… (respondió la camarera, mientras no se pudo evitar que todo el bar se dirigiera a mirarle las brevas procurando que Paco no se mosqueara)
- ¿Buenas? Joder me han robao la bici que tiene eso de buenas…
- Anda venga tranquilízate, ya me han contado la movida y la verdad esto no se va a quedar así
- Gracias de verdad es que no llevo una buena temporada…
- Ni tu ni nadie, joder Marcos no seas quejica
Tranquilizada la peña, nos tomamos unas jarras, cada uno va a su puta bola, cantando a grito pelao, intentando calmar sus ansias de venganza y otros simplemente hundiéndose en su puta mierda.
Sir Redic
Poco a poco todo recuperaba la normalidad. La camarera miraba distraída a su alrededor, y todos, haciéndose los distraídos, miraban a la camarera. Las jarras iban de garganta en garganta, y las bolas de futbolín rodaban a estacazos.
-Meee, meee.- Pedro empieza a gruñir, mirando hacia la puerta. Pico y Marcos se vuelven, casi por instinto, a ver que ha detectado su radar.
-¡Mara!.- Grita Marcos sorprendido. – ¿Tú por aquí?.
Por la puerta había entrado un grupo, que como diría Pico, eran todo carne fresca. Mara y cuatro amigas constituían más chicas juntas de las que normalmente poblaban el bar. Marcos comenzó a hablar con Mara. Habían ido juntos al colegio desde pequeños, pero solo de mayores se habían echo amigos. Mara tenia algo que a Marcos le fascinaba. Una mezcla de timidez, con serenidad en sus gestos y una sensación de una inteligencia deslumbrante, siempre acompañada por una callada sonrisa. Nunca le gustaba destacar, y aun así, Marcos no podía evitar mirarla. Le encantaba hablar con ella, y que el volumen de la música le hiciera tener que juntarse y sentir tan cerca su profunda mirada.
Sus cuatro amigas se sentaron en una mesa, con sendas jarras, mientras Pico, Pedro y el borracho del bar no les quitaban ojo. Pedro miraba a Marcos con cara de cordero degollado. –Preséntanoslas, cabrón. -Decía su mirada.
-¿Tienes planes para esta noche?. Nosotras vamos a ir a casa de Patricia, si te quieres venir.-
Marcos la miró con una sonrisa. – Si quieres me paso un rato. Pero tendré que volver, no los voy a dejar plantado a estos.- Con su mano, abarco la mesa de sus amigos.
-Bueno, veniros todos. A mis amigas seguro que les parece bien. Si me aseguras que tus amigos son buena gente...-
Marcos miraba a Mara, jurando al cielo que no había persona más guapa en toda la tierra.
-Entonces, mejor será que nos quedemos todos en el bar.-
Los dos rieron, y Marcos pensó que aquella podría ser una buena noche para todos.
Eduardo.
.
¡Jus! , parece que por fin marcos se desencabronaba…. Llevaba casi toda la noche desde que entré despotricando, por lo de su bici. Aunque más que porque le hubiesen robado la bici creo que debía de ser porque se le había olvidado atarla a algún sitio, o cerrar el candado… o no se. La cosa es que cuando salí del portal vi a un grupo ruidoso de gente y uno iba en una bici sospechosamente parecida a la de Marcos, y frente al bar no había ninguna cadena en el árbol… pero bueno que más dá. Molesta que te roben la bici, pero que te la roben porque no la has atado bien… y más molesta que te lo recuerden así que para que recordárselo.
-¡O vienes o la presentas! – Dije. Hizo una señal con la mano para que aguardásemos un momento. Le comentó algo a la maciza y volvió.
-¿Tenéis algo que hacer esta noche? Os he hecho planes, espero que no os importe. Jajaja.-Y echo una mirada a Mara-.
¿Eh? - Esa bola atravesó sin problemas la mesa y entro limpia.
Al poco tiempo otro bramido de Pedro, nos despertó, una hermosa y aparentemente fértil hembra capaz de mantener una generosa camada se apoyaba en mi hombro derecho y en el izquierdo de Marcos:
-Se puede, ¿o es un juego solo para chicos?
-E….. –El resto se habían levantado ya.
-Si, sin problemas –dijo Marcos cediendo su sitio- .Pensaba que no te gustaba el futbolín.
-Todo en lo que pueda humillarte me gusta –bromeo Mara reemplazando a Marcos.
Empezó la muchacha echando a los otros dos pasmarotes, a ver si va a ser buena la jodida. No se si es que estaban empanados o estaban disfrutando de las vistas… pero bueno, tampoco viene a cuento, era la amiga de Marcos y había que respetarla un poco (aunque solo fuese un poco). Tras un par de rondas con sus variaciones de parejas y la previsible “chicos contra chicas” ya casi era la hora de cerrar, y en una de las últimas partidas se me pone enfrente la pelirroja anterior, la que llevó la iniciativa a la hora de jugar al futbolo. Se le notaba que quería ganar esa partida, parecía un poco picada, jajaja.
Empezaron ellos, no se de donde sacaba tanta fuerza la muchacha pero realmente daba miedo, no se tranquilizó ni siquiera tras partir una pelota, se le veía la furia en la cara, la generosidad más abajo. Solo se tranquilizó cuando la terminó encajando, cuando empezó a celebrarlo dando grititos y saltitos con su pareja….
-Aún tenéis que meter otra más antes de que te la meta. – Le dije- Pero esta vez no me la dejaré.
Volvió la furia. Me sonaba esa chica de algo… aunque me parece improbable olvidar a una mujer así… tal vez me la presento alguien alguna noche, creo que si…Esa furia y el perfume me eran familiares.
Volvimos a las andadas, mientras la mitad de la mesa se aburría: Marcos aprovechaba para charlar con Mara que estaba con su copa de no se qué con piña, y Pedro cañeaba felizmente a la que parecía más tierna del grupo; yo me encargaba de parar los tiros de esa fiera, y ella, a mi parecer, trataba de romper otra bola. En uno de esos tiros rebotó en el fondo y se la metió en propia:
-Jajajaja- Nos reímos todos a la vez menos ella y su pareja.
- Que suerte que tienes, cabrón –Parecía más tranquila-.
-Siempre tienen que acabar las cosas cuando tú quieras, ¿No?
-¿Siempre tienen que sacarte las castañas del fuego?-Buena indirecta-
Pasó rozándome más de lo que estrictamente necesitaba, empezaba a recordar algo más de la mujer….Fui a mear.
El borracho seguía hablando con la apaleada. Marcos se estaba riendo con Mara y con el otro chaval. Pedro hablaba con … acosaba a una de las chicas, cuando pasé me miró, tenía los ojos grises… entre grises y azules muy claros, dios….La pelirroja iba a por su última copa atendida por Paco que creo que se iba a emborrachar su propia mano.
La camarera estaba terminando de poner un cartón en el hueco que había dejado el cristal, tenia cara de cabreada, la saludé y me respondió con una sonrisa, parecía que estaba celosa…. Pero no era por mi…jajajaja.
En Taro

Pues es un consejo muy sabio el que te dió tu padre. Es cierto, las buenas películas te hacen llorar, y te dejan clavado a la silla. Son esas que te noquean y no te dejan ni moverte, y al cabo de las horas, o al día siguiente te sorprendes a ti mismo pensando, una y otra vez, en la dichosa película. Por cierto, que yo siempre lloro en Sin perdón. Joder, mi trocito favorito es al final, cuando sale el texto ese que dice que nadie sabe porque su mujer le quería, que William Munny era un asesino... Adoro a Eastwood, es dios¡¡ Y tienes razón, son miles las pelis que te vienen a la mente. Besos